Marjorie Courtenay-Latimer y la historia del celacanto

27.febrero.2020

Marjorie Eileen Doris Courtenay-Latimer fue una naturalista sudafricana autodidacta nacida el 24 de febrero de 1907 que encontró en 1938 un ejemplar de celacanto, una especie de pez óseo de cuatro aletas que a menudo se describe como un fósil vivo y que se creía extinto hacía sesenta y cinco millones de años.

Desde muy joven ya era una apasionada naturalista y disfrutaba de las actividades exteriores. A pesar de que nunca recibió una educación formal, con 24 años se presentó a un trabajo en el Museo de East London recientemente inaugurado e impresionó a sus entrevistadores con su amplio conocimiento como naturalista y fue contratada como conservadora en agosto de 1931, cargo que ocupó hasta 1973.

La historia del descubrimiento de Marjorie sigue siendo una de las más famosas en los anales de la biología moderna.

El 22 de diciembre de 1938 fue alertada de que habían encontrado un pez raro y se dirigió en taxi a los muelles de la ciudad para inspeccionar el pescado que había capturado el barco del Capitán Hendrik Goosen. El pez había sido pescado a unos 60 metros de profundidad ante la desembocadura del río Chalumna, en el Sur de África.

Postal de conmemoración del descubrimiento

«Aparté las capas de lodo para descubrir el pez más bonito que jamás había visto«, dijo. «Medía 150 centímetros, con un azul malva pálido con flecos blanquecinos; como plata iridiscente-azul-verde por todas partes. Y cubierto de escamas duras, y como cuatro piernas tipo aletas y una extraña cola de perro”. Y agregó: «Definitivamente lo llevaré al museo».

Llevó el espécimen al museo e intentó encontrarlo en sus libros sin éxito. Ansiosa por preservar el pez, y no habiendo ninguna instalación en el museo, Courtenay-Latimer lo llevó a la morgue, pero lo rechazaron. Después de tomar medidas del pez de unos 60 kilos, envió un dibujo rápido al experto en peces líder de Sudáfrica, el Dr. J.L.B. Smith de la Universidad de Rhodes. Intentó contactar con él para que le ayudara a identificarlo, pero se hallaba fuera. A regañadientes lo envió a un taxidermista que conservó la piel y desechó los órganos internos del animal.

Dibujo original de Marjorie Courtenay-Latimer que forma parte de la carta enviada a J.L.B. Smith y que se conserva en el SAIAB, Grahamstown, RSA.

Cuando Smith finalmente llegó el 16 de febrero de 1939, inmediatamente reconoció al pez como un celacanto.

«No hubo sombra de duda, es una de aquellas criaturas de hace 200 millones de años viva otra vez«.

Smith, colaborador científico y amigo de Marjorie, anunció oficialmente el descubrimiento el 18 de marzo de 1939 en una carta a Nature, acompañada de una fotografía del espécimen en donde al final proponía el nombre científico de Latimeria chalumnae en honor a su amiga y el río Chalumna, donde se halló.

Primera página de “A living fish of Mesozoic type” por J.L.B. Smith, enviado el 18 de marzo de 1939 y publicado en Nature en el volumen 143 en 1939. Fuente: Nature

Segunda y última página de “A living fish of Mesozoic type” donde Smith propone nombrar al celacanto Latimeria chalumnae en Nature, vol. 143, 1939. Fuente: Nature

El celacanto original se conserva en el Museo East London, RSA. Fotografía de Jessica Glass.

El Dr. Keith S. Thomson, profesor emérito de historia natural en la Universidad de Oxford y autor del libro »Living Fossil: The Story of the Coelacanth» (1991) comparó el descubrimiento con encontrar un dinosaurio perdido en una meseta sudamericana o un pterodáctilo en los Everglades. Antes del descubrimiento de Marjorie, se pensaba que el celacanto se había extinguido desde al menos 70 millones de años.

«Con esa acción, Courtenay-Latimer se convirtió en la persona clave y, por ello, ‘madre’ de los futuros ictiólogos», dijo el Dr. Thomson.

El celacanto presenta unas similitudes morfológicas prácticamente idénticas con su ancestro fósil y por este motivo se le conoce como “fósil viviente”. Este fenómeno es tan solo una consecuencia de la evolución lenta a la que ha estado sometido, comparado con otros vertebrados. Como especie viva, se cree que el celacanto ocupa un lugar único en la cadena evolutiva desde los peces hasta los vertebrados terrestres. Las primeras teorías que sostenían que el pez podría ser un ancestro directo de la humanidad fueron refutadas por estudios en la década de 1980 sobre la anatomía y el ADN del celacanto.

No sería hasta 14 años después que se capturaría el segundo celacanto en 1952 en el Océano Índico frente a las Islas Comoras después de un esfuerzo internacional del Dr. Smith para encontrar más especímenes. Desde entonces se han capturado pocos centenares, lo que ha llevado a una llamada internacional para estudiarlos en su entorno y preservar la especie.

Aunque Courtenay-Latimer es más conocida por su descubrimiento del celacanto, tenía un interés más amplio en la historia natural y también escribió sobre flores silvestres. En 1971, recibió un doctorado honorario de la Universidad de Rhodes. Y en 1998 fue invitada de honor cuando el gobierno sudafricano acuñó una moneda de oro para conmemorar el descubrimiento del celacanto.

Placa en el muelle de East London, RSA, de conmemoración de la captura del celanto (Gregorydavid. Wikimedia commons)

Marjorie Courtenay-Latimer y Sylvia Earle en el lanzamiento en 2000 del Programa de Ecosistemas de Celacanto de África después del descubrimiento de una colonia de celacantos en Jesser Canyon, Sodwana Bay, Sudáfrica. Fuente: SAIAB, www.saiab.ac.za

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