Emma Bardán

(1899-1992)

Una vida entera en el IEO, entre la química y la pesca

Emma Bardán

Emma Bardán Mateu nació en Madrid en 1899. Tuvo tres hermanas y dos hermanos y, tanto ellas como ellos, estudiaron carreras científicas, algo poco común en esa época en la que el acceso de las mujeres a la universidad era muy limitado. En esta hazaña familiar tuvo mucho que ver su madre, María Mateu, una pionera en la lucha por los derechos de la mujer.

Emma Bardán descubrió muy pronto su pasión por el mar. Mientras estudiaba Ciencias Naturales, hizo varios cursos en el Instituto Español de Oceanografía (IEO) sobre plancton y, una vez terminó la carrera, empezó a trabajar allí como becaria.

Comenzó especializándose en química marina, estudiando las metodologías más punteras para determinar variables como la temperatura, salinidad, densidad u oxígeno disuelto en el agua. Un aprendizaje que le permitió participar en su primera expedición en 1924 y publicar su primer artículo científico.

Aprobó las oposiciones de ayudante de investigación y fue destinada a Málaga, junto a su marido Luis Bellón, con el que participaría en multitud de campañas y trabajos. El siguiente destino del matrimonio fue el recién creado laboratorio del IEO en Canarias, donde pusieron en marcha varios programas de investigación pioneros en las islas hasta el cierre del centro en 1935.

La Guerra Civil paralizó la actividad del IEO y también la de Emma. Tras la contienda, ya de nuevo en Málaga, Emma dio un giro a su carrera científica para dedicarse al estudio de las pesquerías en el mar de Alborán, especialmente de la sardina y el boquerón, tan importantes para la economía malagueña. Fue una de las primeras mujeres en participar en los grupos de trabajo del Consejo Internacional para la Exploración del Mar, donde se decide cuántos peces se pueden pescar para que las capturas sean sostenibles y no se agoten sus poblaciones.

Cuando muere su marido Luis, se traslada a la sede central del IEO en Madrid y se dedica sus últimos años de carrera a organizar bases de datos, editar publicaciones y otras tareas de apoyo a la investigación. Se jubiló tras casi 50 años trabajando en el IEO, toda una vida de dedicación a conocer y proteger el océano. Falleció en 1992 a los 93 años de edad.

Desde 2006 un barco dedicado a trabajar en investigación oceanográfica y pesquera lleva su nombre

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