Anita Conti

(1899-1997)

Oceanógrafa pesquera y divulgadora

Anita Conti

El 17 de mayo de 1899, a las afueras de París, nacía Anita Caracotchian en el seno de una familia acomodada de origen armenio. Pasó su infancia viajando por el mundo con sus padres y hermanos y fue educada en casa. Anita era una gran lectora y desde pequeña escribía poemas. En 1914, durante la Primera Guerra Mundial, tuvieron que refugiarse en la isla de Oléron donde comenzó su pasión por el océano y su afición por la fotografía.

Tras la guerra volvió a París. Aquí se casó y adoptó el apellido de su marido, por el que hoy se la conoce: Conti. Empezó a escribir para diferentes revistas artículos sobre el mar y la pesca, lo que la llevó a embarcarse en sus primeras campañas a bordo de grandes pesqueros para relatar, de primera mano, el trabajo en alta mar.

Sus artículos llamaron la atención de la institución encargada en Francia de la investigación pesquera y la contrataron, en 1935, como “responsable de propaganda”, seguramente la primera persona contratada por un organismo de investigación marina para hacer divulgación. Participó en varias campañas de investigación en buques oceanográficos y también en barcos pesqueros donde, además de reportajes, participó en la realización de las primeras cartas de pesca de caladeros del golfo de Vizcaya, Terranova y el mar de Irlanda.

Cuando llegó la Segunda Guerra Mundial, las dificultades para faenar en aguas europeas despertaron el interés por el estudio de las pesquerías de África y Anita trabajó allí durante cinco años, explorando nuevos caladeros, estudiando sus especies, formando a los pescadores locales y, cómo no, fotografiando y documentando todo.

En 1952 volvió a Terranova a bordo de un gran buque bacaladero industrial. Tras la campaña publicó un libro en el que mostraba su indignación por la enorme cantidad de pescado que se descartaba. En cada arrastre podían capturarse más de 2 000 kilogramos de especies que se tiraban de vuelta al mar. Anita denunciaba que con los descartes de la flota francesa se podía alimentar a regiones enteras de África.

Poco a poco, se fue haciendo más consciente del impacto de la pesca industrial en los ecosistemas, algo que la llevó a convertirse en una activista por la conservación del océano y una pionera en mostrar que los recursos del mar no son inagotables.

Anita Conti, que falleció a los 98 años, dejó un legado de 45 000 fotografías, 120 horas de grabaciones de entrevistas y conferencias y miles de documentos como artículos, libros e ilustraciones de peces.

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