Covadonga Orejas, ecóloga marina

Todo el mundo me conoce por Cova, soy madrileña y ecóloga marina. Trabajo en el Instituto Español de Oceanografía desde hace nueve años y mis investigaciones se centran en los animales que viven en los fondos marinos como los corales y las gorgonias

Los bosques sumergidos de los hielos eternos

23.noviembre.2018

Aunque suene un poco “a cuento” lo cierto es que en la Antártida, sobre todo en las zonas más alejadas de los demás continentes y más cerca del polo sur, los hielos son eternos. Aún visitando el polo sur en pleno verano siempre hay hielo cubriendo el continente antártico y aunque se abran polinias en la superficie marina, el hielo sigue estando presente por doquier en diferentes formas. Ya sé que en estas primeras líneas he mencionado una palabra que quizá no conocéis, pero lo explico ya mismo: las polinias son zonas que se abren en el hielo y en la Antártida resultan espectaculares porque la superficie del mar aparece como un lago calmado y a menudo se pueden ver cetáceos subiendo a la superficie para respirar entre las grandes placas de hielo antárticas.

En el blog de Raquel ya se habló del continente helado, y es que tanto ella como yo hemos tenido la oportunidad de realizar parte de nuestra carrera investigadora en el Instituto Alfred Wegener de Alemania, en Bremerhaven, y también las dos hemos tenido la suerte de poder participar en campañas a bordo del buque oceanográfico y rompehielos alemán Polarstern (el Estrella Polar). Como sabéis, Raquel es física así que ella os presentó la Antártida a través de esa ventana. Yo voy a hacerlo a través de la mía, que ya sabéis que son los bosques animales sumergidos.

Siempre se piensa en el frío, el viento, la nieve o el hielo como condiciones adversas para la vida. Sin embargo, igual que sucede con cualquier otro lugar de nuestro planeta, diferentes formas de vida han evolucionado en todos los rincones del planeta adaptándose a las condiciones de los mismos, por ello hay vida en los desiertos, en las cuevas, en los fondos marinos más profundos… y también en los fondos marinos antárticos.

De hecho los bosques animales antárticos, para sorpresa de los primeros que los pudieron ver con sus propios ojos, resultan ser enormemente diversos, coloridos y densos, compitiendo con los fondos de los sistemas tropicales y templados. Podéis apreciarlo vosotros mismos en la imagen de debajo que muy generosamente me ha enviado mi amigo y colega Tomas Lundälv de Suecia y que agradezco mucho, pues son imágenes muy difíciles de conseguir. Se trata de un fondo antártico que permite apreciar la enorme diversidad y densidad de estos bosques animales, además de su belleza.

Comunidad animal de un fondo marino antártico. Se aprecia la gran diversidad de especies, formas y colores y la enorme densidad de este bosque animal, donde también los peces parecen encontrarse muy cómodos. (Fotografía cortesía de Tomas Lundälv / Hydro-Vision).

¿Cómo consiguen estos organismos sobrevivir en un ambiente en que las temperaturas del agua rozan los cero grados, en un medio donde el hielo cubre la superficie del mar durante buena parte del año? La respuesta es, como siempre, la fascinante capacidad de adaptación de la vida.

Muchos de los organismos antárticos que forman los bosques animales se han adaptado a los diversos “menús” que el medio en que viven les ofrece a lo largo del año. De esta forma, en primavera y verano, cuando incrementan las horas de luz en el polo sur y el sol empieza a calentar algo más y derrite parcialmente el hielo que cubre la superficie del mar, proliferan las algas microscópicas, que alimentan al zooplancton marino que, a su vez, gracias a sus migraciones de la superficie al fondo, son fuente de alimento de los corales y gorgonias de los fondos antárticos. Además, cuando algas y zooplancton mueren se precipitan lentamente hacia el fondo, constituyendo otra fuente de energía… pero ¿qué ocurre en invierno? ¿De qué se alimentan estos organismos cuando la despensa de la superficie oceánica se ha vaciado y ha quedado sellada por los hielos? ¡Otra estrategia de supervivencia! Además de las algas y el zooplancton, otros organismos diminutos viven en el agua, entre ellos las bacterias. Éstas se encuentran a lo largo de todo el año en el agua, aunque sea en cantidades menores y sirven también de alimento a buena parte de los “árboles-animales” que constituyen los bosques sumergidos. Así pues las forestas animales antárticas han conseguido sobrevivir a los rigores del clima polar gracias a estas refinadas estrategias de vida. ¿No es fascinante poder trabajar en investigación y participar de estos descubrimientos?


El majestuoso rompehielos “Polarstern”, aparcado en el borde del continente antártico, en el Mar de Weddell. (Fotografía: Covadonga Orejas)

 

¡Hasta dentro de dos semanas!

 

Cova

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