María Sainza, investigadora pesquera

Me llamo María y trabajo en el Centro Oceanográfico de Vigo del Instituto Español de Oceanografía desde hace ya muchos años. Estudié biología  y como el mar es una constante en mi vida, acabé especializándome en  zoología marina. ¿Mi trabajo? Doy edad a los peces que pescamos y  nos  comemos…

La investigación pesquera: cuánto, cuándo, dónde y cómo pescar

12.octubre.2018

Me gusta mucho el título de mi blog: “Pescar con ciencia”. Realmente define muy bien el sentido de mi trabajo.

A modo de introducción, os cuento que la pesca es una de las actividades más antiguas realizada por el hombre. Ya en la Edad de Piedra capturaban peces para consumo propio y poco a poco se fueron introduciendo embarcaciones y utensilios que, junto con las mejoras en las técnicas de navegación, facilitaron las tareas de los pescadores aumentando progresivamente las capturas. Cuando la pesca excedente pasó a comercializarse, nació la industria pesquera.

Con el paso del tiempo la actividad pesquera fue en aumento y la presión sobre algunas especies hizo difícil mantener el ritmo creciente de capturas. Los pescadores necesitaban respuestas: ¿Cuánto, cuándo, dónde y cómo pescar para que el recurso no se agote? Las respuestas vendrán de la mano de la investigación pesquera.

Para conocer el estado de un recurso pesquero se trabaja a diferentes niveles:

  1. Un primer nivel lo representan las series históricas de los datos científicos. Es aquí donde el Instituto Español de Oceanografía, dentro del área de Pesquerías, lleva más de 100 años obteniendo información acerca de la abundancia de los recursos pesqueros en las diferentes campañas oceanográficas que lidera. Además, los equipos dedicados al estudio de la biología de las principales especies pesqueras explotadas aportan los datos de cómo y cuánto crecen, a qué edad se reproducen, cuántos huevos ponen, las épocas de puesta, cuántos mueren por causas naturales, … Hay que añadir también el importante trabajo del personal de los equipos de seguimiento de la actividad pesquera, responsables de recoger los datos de capturas, desembarcos y descartes de la flota española. Como podéis suponer, conseguir toda esta información exige un importante esfuerzo humano y  económico ya que la calidad de los datos científicos que se recogen es básica para poder conocer el estado real de las pesquerías. ¿Cómo?
  2. Aquí estamos ya en el siguiente nivel (que también realizan investigadores del Instituto Español de Oceanografía): la evaluación pesquera. Cada año los datos científicos recogidos se integran y analizan utilizando modelos matemáticos complejos en diferentes grupos de trabajo. En función de la respuesta del modelo matemático, se recomienda la cantidad que se puede pescar para el próximo año. Los expertos también definen el estado de la población respondiendo a la siguiente pregunta: ¿el recurso se está explotando de manera correcta o está sobreexplotado?
  3. Por último, el Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea basándose en las recomendaciones científicas establece los límites de capturas (TAC) y el reparto anual entre los estados miembros. Luego cada país distribuye su cuota nacional entre los pescadores.

Algunas fases del estudio del estado de un recurso: tomando datos de las capturas, estudiando la biología de los peces y una reunión de expertos internacionales para evaluar los resultados.

Ya veis que para una correcta explotación de un  recurso pesquero es muy necesaria la colaboración cercana entre científicos, pescadores y  administraciones. Y como podéis comprender a veces no es nada fácil… ¡pero en ello estamos!

 

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