Isabel Moreno: la primera catedrática de biología marina de España y toda una vida dedicada a la docencia

"Las profesiones no son de hombres ni de mujeres, sino de personas."

Isabel Moreno nació en Londres, en 1939, donde su familia vivió exiliada de la Guerra Civil, hasta que volvieron a España cuando ella tenía 11 años. En la escuela descubrió su pasión por la docencia y en el instituto por las ciencias naturales. Estudió biología en la Universidad Complutense de Madrid, después biología marina en Liverpool y terminó formándose y trabajando en gestión costera, sin dejar de lado nunca la enseñanza y la divulgación. En el año 1988 obtuvo la primera cátedra de biología marina de España.

Glosario

Plancton: conjunto de organismos, principalmente microscópicos, que flotan en aguas saladas o dulces. El plancton vegetal se denomina fitoplancton y el animal zooplancton.

Planctología: disciplina científica que estudia el plancton.

Gestión Integrada de Áreas Litorales (GIAL): es una disciplina que promueve la gestión sostenible de las áreas litorales manteniendo un equilibrio entre los objetivos medioambientales, económicos, sociales, culturales y recreativos. En Latinoamérica se utiliza más el término Manejo Costero Integrado.

Arrecifes artificiales: son objetos hundidos deliberadamente por el hombre con el objetivo de favorecer la aparición de hábitats que requieren de un sustrato duro para fijarse, como por ejemplo los corales.

Multidisciplinar: que engloba varias disciplinas. Cuando algo requiere un enfoque multidisciplinar significa que hay que estudiarlo desde el punto de vista de varias disciplinas

Prístino: que se mantiene inalterado, puro, tal como era en su forma original.

 

¿De dónde le vino su interés por las ciencias marinas?

Pues ya en la universidad, estudiando biología en Madrid, los animales marinos llamaron mucho mi atención. Terminé biología, hice el doctorado y me fui a la Universidad de Oviedo, donde empecé a dar clases de planctología*. En seguida me di cuenta de que no podía entenderse el plancton* por separado y fue cuando decidí ir a Liverpool a estudiar biología marina. Después volví a la Universidad de Oviedo y ya empezamos a impartir por primera vez la asignatura de biología marina.

Tras años enseñando y trabajando en biología marina comenzó a interesarse en la gestión costera integrada*, ¿qué le llevó a seguir ese camino?

En el año 80 llegué a Baleares, donde seguí dando clase de biología marina en la universidad, pero al ver la gravísima situación del litoral, empezó a interesarme el tema de la gestión. Fui a dos cursos de manejo costero*: uno en la Universidad de Guayaquil y otro en la Universidad de Rhode Island. Comenzamos un proyecto de arrecifes artificiales* y la gestión costera poco a poco fue interesándome más, hasta acabar dando clase en Argentina y Chile, donde también participé en proyectos de gestión con los que intentamos que no se cometieran los mismos errores que aquí.

Isabel Moreno en una pingüinera cerca de Comodoro Rivadabia al sur de Argentina donde impartió unos cursos

Isabel Moreno en una pingüinera cerca de Comodoro Rivadabia al sur de Argentina donde impartió unos cursos

¿Está todavía muy alejada la ciencia de la gestión del litoral?

Sí, alejadísima. Nunca se ha planteado en Baleares una planificación a largo alcance más allá de los cuatro años que dura una legislatura. Así nunca podrá tenerse una visión global de qué se puede hacer, dónde se puede hacer y hasta qué punto. Solo se ponen parches a los errores cometidos por la falta de planificación, parches en los que se gasta mucho dinero y que no solucionan el problema.

Su libro sobre el Mediterráneo tiene una visión muy amplia –casi de clásico naturalista– pero la ciencia actual implica un grado de especialización a veces desmesurado y pocos científicos se atreven a abordar un tema de una forma tan multidisciplinar*, ¿cree que hacen falta más libros así para llevar la ciencia a los jóvenes y al gran público?

La divulgación es muy necesaria. Yo diría que urgente, pero no es fácil. La especialización y el detalle es importante, pero también lo es conocer el contexto y tener una visión global de la naturaleza. No solo hay que tratar de divulgar los estudios concretos en los que se está trabajando, sino que hay que facilitar que el ciudadano de a pie conozca mejor su entorno… Es cultura general.

En Cabrera, Isabel Moreno explicando a un grupo de estudiantes de la Universidad de Umea, Suecia

En Cabrera, Isabel Moreno explicando a un grupo de estudiantes de la Universidad de Umea, Suecia

Es verdad… parece que cada vez que se habla de cultura general se piensa en historia, geografía… y la cultura científica no se valora.

Exactamente, eso mismo cuento en la presentación de Mediterráneo. Se dice que una persona es inculta porque no sabe quién fue Mozart o quién fue Goya, pero que no sepa cómo se generan las mareas no es incultura.

También has escrito Aventuras y desventuras de una bióloga inquieta, ¿es una buena excusa para viajar dedicarse a las ciencias marinas?

Pues sí. Empecé con los congresos, luego con las campañas y también, claro, por simple curiosidad y sin tener que ver con el mar. Un viaje te da un crecimiento personal enorme. Considero los viajes como viajes al interior de uno mismo.

¿Cuál es la mayor aventura que ha vivido en su profesión?

Sin duda, las campañas antárticas. No aventura como riesgo, pero sí de distancia y de ver algo tan prístino*. No hay otro lugar igual en el planeta. Para mí fue un antes y un después.

Isabel Moreno embarcada en el BIO Hespérides en la Antártida

Isabel Moreno embarcada en el BIO Hespérides en la Antártida

¿Se ha encontrado obstáculos en su carrera por su condición de mujer?

Al principio sí. Cuando me licencié, en 1961, España era bastante medieval. Quise entrar en el Oceanográfico y no pude por ser mujer. Y en la universidad tuve algún problema con compañeros que te decían alguna inconveniencia… pero no hacías caso y seguías adelante. Han cambiado muchísimo las cosas y, por suerte, he podido ver la evolución.

¿Qué le ayudó a superar estos obstáculos?

Mi familia. Mis padres eran profesores y estaban muy convencidos de que había que estudiar. Somos 10 hermanos, y tanto hombres como mujeres todos hemos estudiado y cada uno ha tenido su profesión. Luego mi marido también fue profesor. Él ha sido catedrático de ecología, ha viajado mucho a congresos y campañas, igual que yo, y nunca nos hemos planteado que haya ninguna diferencia. Siempre ha sido muy natural.

Por último, ¿qué le diría a las mujeres y niñas que se sientan inspiradas por su trabajo?

Que adelante. Y le digo lo mismo a los chicos y a las chicas: que lo que les interese lo hagan. Que, aunque haya poco trabajo, que se formen y que no paren. Que lo intenten, que no hay mayor fracaso que dejar de intentarlo. Y que las profesiones no son de hombres ni de mujeres, sino de personas.

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