Belén Domínguez, emprendedora en el cultivo de microalgas para aplicaciones sostenibles

“Observar y ser curiosos es el motor de la ciencia”

Belén Domínguez nació en Málaga en 1985. Desde pequeña se sintió atraída por el medio natural y muy pronto supo que quería estudiar Ciencias Ambientales. Se especializó en Ecología Marina y, durante dos años, trabajó en la Universidad de Málaga estudiando los efectos del cambio climático en las algas. Allí descubrió el potencial comercial de estos organismos para obtener productos sostenibles y con una importante demanda. Así que, después de unos años trabajando en la empresa privada, decidió emprender sus propias ideas y hoy es la directora de AlgaYield, una empresa innovadora que elabora productos derivados de las microalgas.

¿Cómo empezó su interés por la ciencia?

Pues no sabría decirte. No he tenido en mi familia ningún referente que se dedicase a la ciencia, pero siempre ha sido algo que me llamaba por dentro.

¿Cuándo decidió estudiar Ciencias Ambientales?

Me he criado en ambiente rural y desde chiquitita tenía mucha empatía y cercanía por el medio ambiente. Cuando era pequeña quería estudiar Biología, pero cuando me enteré de que se había lanzado la carrera de Ciencias Ambientales, cuando tenía 12 o 13 años, tuve claro lo que quería estudiar.

¿Cómo recuerda los años de universidad?

Lo disfruté muchísimo. Ciencias Ambientales no se centra tanto en el organismo o en el individuo, como en Biología, sino en la interacción de todas las esferas. Así que la carrera me sirvió para acumular un amplio bagaje en muchas disciplinas.

Después se especializó en Ecología Marina, más concretamente empezó a trabajar con macroalgas, estudiando su respuesta ante el cambio climático…

Sí. Mientras terminaba la carrera me ofrecieron una beca de colaboración y empecé a trabajar en el Departamento de Ecología…

¿Y descubrió ahí el potencial de las algas?

Veía que había un gran potencial, tanto con macroalgas como con microalgas, un recurso renovable increíble. Pero también veía que había muchos estudios, muchos avances, muchas aplicaciones potenciales y la mayoría de las veces se quedaban guardadas en las tesis y en los papers y era difícil convertirlo en un producto que se trasladara a la sociedad.

¿Por eso decidió cambiar la investigación académica por el emprendimiento?

Lo decidí porque me vino dado, la verdad. Quería hacer el doctorado, pero no llegaba la oportunidad y decidí empezar a acumular experiencia en la empresa privada. Trabajé durante unos años, pero la empresa privada tampoco me convencía, ya que la creatividad como empleada a veces se veía un poco coartada. Así que decidí hacer un cambio radical y para inspirarme me fui a viajar por Sudamérica una temporada. Viajar es una forma ociosa de emprender: siempre estás planeando, organizando, creando rutas… Así que cuando volví, puse en común todos los conocimientos y experiencias acumuladas y decidí emprender mis propias ideas.

Entonces llegó la espirulina, ¿por qué han apostado por la producción de este organismo?

Desde un principio mi idea era emprender en ciencias marinas, pero ligado a un producto y no a un servicio. Entonces, dentro de los productos marinos que veía que tenían más mercado en la actualidad, la espirulina era un recurso con un potencial muy grande por la variedad de usos que puede tener. Además, durante el tiempo que estuve en la universidad, tenía cerca a compañeros que trabajaban con esta especie y estaba familiarizada con su cultivo. Veía que era una especie óptima a nivel técnico con la que empezar el rodaje de la empresa, además de que tiene mercado. Así que decidí empezar por ahí.

¿Qué usos le dan a esta alga?

Puede usarse para alimentación, como biofertilizante, en cosmética… Por ahora nosotros vamos a empezar con productos para alimentación humana. Nuestro objetivo es democratizar la espirulina, ya que generalmente su consumo se limita a círculos muy específicos de personas sensibilizadas con el tema de la alimentación. Queremos que no solo se vea como un suplemento, sino como un condimento muy nutritivo que añadir a cualquier receta.

¿Cuándo y dónde podremos comprar espirulina made in Málaga?

Por ahora hemos testeado la espirulina en canal corto, hemos estudiado el mercado y hemos visto que tiene bastante aceptación. El plan es que en enero de 2019 ya esté en tiendas especializadas de Málaga, luego ampliaremos a Andalucía y la intención es que en febrero ya tengamos contratos con distribuidores para llegar a grandes superficies de toda España.

Recientemente han recibido un premio de la Fundación CEIMAR de innovación empresarial, ¿a qué dedicaran el premio?

Al estudio de la viabilidad del agua marina para cultivar espirulina. Por ahora hacemos los cultivos en agua dulce y le añadimos las sales minerales que requiere. En AlgaYield, junto a los departamentos de Ingeniería Ambiental y Ecología de la Universidad de Málaga, hemos identificado que muchos de los iones que necesita esta alga están en el agua de mar de forma natural. Y estando la planta de cultivo tan cerca de la línea de costa y siendo el agua dulce en estas latitudes un bien escaso, sería una mejora importante. Así que la idea es empezar a estudiar si efectivamente se puede cultivar a microescala con agua de mar y, si se puede, empezaremos a escalar el cultivo marino a nivel industrial.

¿Es sostenible el cultivo de espirulina?

Sí. Hasta que podamos usar agua marina, usamos sales de canteras idealmente cercanas o de salares y el volumen de agua que utilizamos no es muy grande. Además, en cuanto podamos realizar la inversión, utilizaremos energías renovables para los motores que mueven los cultivos. Por otro lado, el cultivo de espirulina retira CO2 de la atmósfera y todos los subproductos que se generan son orgánicos e inocuos para el medio ambiente.

¿Requiere mucho terreno el cultivo de espirulina para producir a escala industrial?

La verdad que no. Tenemos un terreno de 9000 m2, que es bastante grande, y por ahora vamos a empezar con 1600 m2 productivos, que rinden aproximadamente ocho toneladas al año. Es un cultivo muy eficiente porque se reproduce rápidamente y cada día podemos extraer parte de la biomasa.

AlgaYield se instala en una zona rural de Málaga, en la región de la Axarquía, ¿es difícil emprender en un entorno rural?

Pues no, no lo ha sido. Nos quisimos localizar en esa zona básicamente porque, dentro del área de Malaga, es donde las temperaturas son más estables. Hace bastante calor, que a la espirulina le gusta mucho, y hay insolación 300 días al año. Nos reunimos con diferentes ayuntamientos de la zona y todos se ofrecieron a ayudarnos en la búsqueda de un terreno adecuado. Una vez encontrado, tanto los técnicos del Centro Andaluz de Emprendimiento de la Junta de Andalucía como del Centro de Desarrollo Rural de la Axarquía se volcaron en ayudarnos.

¿Cómo está siendo la experiencia de crear tu propia empresa?

Esta siendo muy bonita y desafiante por momentos. Tienes que tener en cuenta un montón de parámetros y de procesos que están en marcha, pero luego, cuando llegan las recompensas, es una experiencia muy, muy satisfactoria.

¿Ha encontrado obstáculos en su carrera por el hecho de ser mujer?

Sí y no. En general he podido defender y desarrollar mis ideas manteniéndome fiel a mi identidad, mis estudios y mi carrera profesional. Pero todavía en algunos círculos cuesta más. Por ejemplo, ahora con la obra de la planta de cultivo, en sectores como el de la construcción cuesta un poquito más que te tomen en serio si eres mujer que si eres hombre. A veces, para hacer llegar un mensaje tienes que insistir un poquito más que en otras áreas, como la innovación o la investigación científica.

Por último, ¿qué le diría a las mujeres y niñas que se sientan inspiradas por su trabajo?

Que observen y que sean curiosos porque ese es el motor de la ciencia. Porque el ensayo error mola desde chiquitito. Que vayan a la montaña, que vayan a la playa y que comprueben por si mismos cómo funcionan las leyes de la naturaleza. Y si luego ese interés los lleva a estudiar una carrera científica, verán cómo esa curiosidad puede tener una base teórica.

 

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